De vez en cuando a uno le surgen breves brotes de nostalgia acerca de lugares visitados y momentos vividos. A mí, sobre todo, me pasa con Roma, que Alberti definió con buen tino como peligro para caminantes.
Aquí una foto de mi penúltima visita con Ana, Alberto, Carmelita y la Perfi. Una de las cosas que más me gusta de esta foto es la luz, que tanto se parece a la de Sevilla, y ese cielo azul, que tanto añoró Machado y que aquí hemos perdido, con excepción de cuando el día se despeja tras la luvia que ha limpiado la atmosfera.
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