Aquí nos hallamos nuevamente tras descansar 15 días en Punta Umbría, que para mí sigue siendo una playa estupenda para descansar, leer a la sombra de una sombrilla (que zarzuelero me ha quedado…), pasear hasta el espigón, comerse un heladito en la ría, etc. sin añorar demasiado la vida capitalina. De ella os dejo estas imágenes, que aunque no son mías, así también las he disfrutado
así eran las puestas de sol,
así las doradas arenas donde
busqué, “pues, el sosiego dulce y caro,
como en la oscura noche del Egeo
busca el piloto el eminente faro” y allí lo encontré.
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