Sobrecogimientos

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Como decía hace muchos años María Jiménez “Ahora ya, mi mundo es otro”, y la culpa la tiene Proust.

Tras diversas postergaciones, ayer decidí coger el toro por los cuernos y adentrarme, o más bien sumergirme, en las páginas de “Por la parte de Swann”. Fue una experiencia similar a cuando escuché a Mahler por vez primera. Sobrecogido, leía lentamente y paraba cada pocas páginas para coger aire, en un estado próximo a la enajenación.

Hoy me atreví incluso a hacer lo siguiente con un grupo de primero de ESO (bueno excelente): les pedí que entornasen un poco las persianas para que la luz entrase tamizada, que cerrasen los ojos y respiraran profundamente y que se mantuviesen así mientres les leía un texto. No mencioné ni autor ni título. Les comencé a leer el pasaje en que recuerda como su madre le daba el beso de buenas noches. Paré de leer, abrieron sus ojos arrobados y me pidieron “Por favor, leenos más”. Si es capaz de hacer esto con niños de doce años, imaginaos en adultos.

Varias han sido las razones para el retraso en esta labor. La primera el polvillo de la crítica y los tópicos sobre la obra, la segunda la pereza de la horrorosa encuadernación de los volumenes de Alianza, que en formatos gruesos se desencuaderna con facilidad, la tercera, el amaneramiento del Salinas traductor. Hoy, libre de prejuicios, solucionó el resto con la maravillosa traducción de Carlos Manzano y la cuidada encuadernación de Lumen. No lo dejen pasar. Sumérjanse.

Hitos

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A Juan Antonio González y al Canónigo Alberico, que ya pasaron por esto

Cuando uno se propone emprender un camino, lo primero es hacer como en el proverbio zen: El día de la toma de decisión es el día de actuar en consecuencia, y estar concienciado de que, como dice otro proverbio zen: Un rayo de sol, no basta para diez días de helada. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, sobre todo si lo que quieres emprender es una dieta, como es mi caso.

El día 23 de febrero me largó mi endocrino un papelajo cuyo encabezado rezaba, 1000 calorías, y así llevo ya 3 meses. Estoy justo en la mitad del proceso, y además hoy alcancé el primer hito: he tenido la primera cita de control, en la cual me han dicho que muy bien y que continúe. Incluso me permite una vez a la semana comer lentejas, o chicharos, o arroz, pero una vez a la semana. LLevo ya perdido 20 kg 600 g. Y la verdad es que aunque hay momentos en que lo pasas muy mal, si te acuerdas justo en ellos que, como dice el proverbio zen, al pie del faro es donde la oscuridad es mayor, se te va haciendo llevadero. Así pues, continuemos, disfrutando de tres tallas menos (de momento…)


Postrimerías

En vísperas del natalicio de éste que os escribe, uno sólo puede pensar en  la fugacidad de la vida, y como el que busca halla, me hallé de nuevo con este poema de Pavese:

 

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada. 

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
(Cesare Pavese)