Retornos

Muchos creerán que había entregado que había entregado ya la cuchara, pero eso en absoluto es cierto. Simplemente es mejor guardar silencio cuando no hay nada nuevo que decir, o por hacer referencia a Ruben Darío, es mejor hablar como las águilas callan, pues también el silencio es una forma de decir algo.

Continúo con mis clases (demasiadas) y mis idiomas, además de mantener la actividad concerniente al vicio solitario. En torno a este, decir que nuevamente me ando por centrouropa, fundamentalmente en tiempo de entreguerras.

La verdad es que uno, tendente a la melancolía, como mejor describir su anhelo puede es con el final de cierto poema de Antonio Colinas:

Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
sonreír a la luz de cada nuevo día,
mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca,
traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
sueño con los serrallos azules de Estambul.