Berlusconadas

Cada vez creo más cierta una afirmación que antes criticaba: Todo pueblo tiene los gobernantes que merece. Elproblema es cuando los que no están de acuerdo con esos gobernantes o con la mayoría son tratados como proscritos o indeseables, se les pone la estrella amarilla o cualquier otro distintivo ad hoc y se les trata como anormales. Tal como describía Foucault en Vigilar y castigar.

Otro de los problemas es cuando esos gobernantes que de algún modo se han hecho con el poder pretenden perpetuarse en él o bien utilizarlo en un beneficio propio, que no necesariamente tiene por qué ser ecoómico. Lease el affaire Berlusconi con el Lodo Alfano.

En fin. Esta noche presenciaremos algunos una de estas balandronadas, y lo que es peor en un ámbito eclesiástico. Si los Monsieurs et Mesdames de Port-Royal levantaran la cabeza…