Dos sin tres

Y como no hay dos sin tres, aquí traigo un bellisimo poema de Antonio colinas que me aporta serenidad en esta tarde de nostalgia:

GIACOMO CASANOVA ACEPTA EL CARGO DE  BIBLIOTECARIO 
QUE LE OFRECE, EN BOHEMIA,  EL CONDE DE WALDSTEIN

Escuchadme, Señor, tengo los miembros tristes. 
Con la Revolución Francesa van muriendo 
mis escasos amigos. Miradme, he recorrido 
los países del mundo, las cárceles del mundo, 
los lechos, los jardines, los mares, los conventos, 
y he visto que no aceptan mi buena voluntad. 
Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso 
ser soldado en las noches ardientes de Corfú. 
A veces, he sonado un poco el violín 
y vos sabéis, Señor, cómo trema Venecia 
con la música y arden las islas y las cúpulas. 
Escuchadme, Señor, de Madrid a Moscú  
he viajado en vano, me persiguen los lobos 
del Santo Oficio, llevo un huracán de lenguas 
detrás de mi persona, de lenguas venenosas. 
Y yo sólo deseo salvar mi claridad, 
sonreír a la luz de cada nuevo día, 
mostrar mi firme horror a todo lo que muere. 
Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca, 
traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces, 
sueño con los serrallos azules de Estambul. 

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Alguien que me recomendaron

Este señor tan atildado (como corresponde a todo vicedirector del King’s College de Cambridge que se precie) que ven aquí es M. R. James. Quizá alguno diga como yo cuando mi amigo Javier me lo recomendó “¿y ese quién es?”. Pues no es otro que uno de los mejores escritores de cuentos de Fantasmas que han campado por las tierras de Reino Unido de la Gran Bretaña. Le dio una perspectiva inusual, ya que introdujo en ellos muchos de los datos eruditos que conocía debido a su profesión de arqueólog, paleógrafo y medievalista, además de biblista aficionado.

De el os recomiendo “Cuentos de fantasmas de un anticuario”, pero merece la pena leer la obra completa que publicó Valdemar bajo el título de “Corazones perdidos”.

Recomendable para desapacibles tardes invernales, con lluvias, truenos y demás, aunque resiste bien la canícula provocando incluso algún escalofrío a la luz del sol.

El emplazado

El día 24 de junio escuché a mi amigo Alberto con su prodigiosa voz recitar estos versos, que no recordaba y que todavía hoy me estremecen: 

El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.

 

Como sabréis es un fragmento del romance del Emplazado de Federico García Lorca

Poemarios

Por si algún lector lo tiene a bien, aquí os emplazo a la presentación que tendrá lugar mañana a las 18:00 en la Casa de la provincia, del primer poemario de mi buen amigo Alberto Fernández Bañuls: Expediente personal

Escritores (I): Jiménez Lozano

Este abulense es uno de esos escritores de los que, sin saber cómo ni porqué, se convierten en uno de los escritores de cabecera. Mi periplo personal respecto a él fue el siguiente: Tras leer una reseña en el ABC cultural de su libro “Retratos y naturalezas muertas”  me aventuré a comprarlo. Por cierto, el lugar donde lo compré ya no existe, la desaparecida y añorada “Antonio Machado”. Lo leí pausadamente, saboreando cada una de las palabras que lo componían y que tocaban un no se qué secreto resorte del ánima que la hacía vibrar y reconocerse en ese libro.

Tras un amplio periodo de tiempo, volvió a cruzarse en mi camino de la forma más azarosa. Estaba en aquel entonces preparando oposiciones. Chema, uno de los preparadores con el que aún conservo grata amistad, nos dio un texto de una de sus novelas para realizar un comentario lingüístico del mismo. Tras averiguar de qué libro se trataba dirigí mis pasos a la librería más cercana para llevarme la desagradable sorpresa de que ese libro estaba agotado desde hacía muchos años. Tuvo que emprender una labor de rastreo por librería de viejo hasta poder encontrar un ejemplar. La novela es “Historia de un otoño” y si algún editor lee estas páginas le rogaría que la reeditara, pues son páginas que seguro harán compañía a muchos. No, lógicamente, a los poderosos, sino a los desheredados y los parias de la tierra.

Lo último que se ha publicado es una reedición ampliada y revisada de “Los cementerios civiles”, una deliciosa monografía sobre los llamados corralillos.