¡Qué pronto se acaba lo bueno!

Aquí nos hallamos nuevamente tras descansar 15 días en Punta Umbría, que para mí sigue siendo una playa estupenda para descansar, leer a la sombra de una sombrilla (que zarzuelero me ha quedado…), pasear hasta el espigón, comerse un heladito en la ría, etc. sin añorar demasiado la vida capitalina. De ella os dejo estas imágenes, que aunque no son mías, así también las he disfrutado  así eran las puestas de sol,  así las doradas arenas donde

busqué, “pues, el sosiego dulce y caro,

como en la oscura noche del Egeo

busca el piloto el eminente faro” y allí lo encontré.

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Nostalgia

De vez en cuando a uno le surgen breves brotes de nostalgia acerca de lugares visitados y momentos vividos. A mí, sobre todo, me pasa con Roma, que Alberti definió con buen tino como peligro para caminantes. 

Aquí una foto de mi penúltima visita con Ana, Alberto, Carmelita y la Perfi. Una de las cosas que más me gusta de esta foto es la luz, que tanto se parece a la de Sevilla, y ese cielo azul, que tanto añoró Machado y que aquí hemos perdido, con excepción de cuando el día se despeja tras la luvia que ha limpiado la atmosfera.